viernes, 20 de noviembre de 2009

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La alumna no hace los deberes y se castiga al maestro


Aparece hoy en muchas páginas de la prensa nacional y local la noticia de que un profesor de Alicante ha sido juzgado por mandar un castigo a una alumna de sexto consistente en hacerle copiar una frase cien veces y mandarla al fondo del aula por no haber hecho los deberes. Precisamente a la hora de comer hemos estado comentando la noticia en el colegio porque el profesor en cuestión es una persona bastante conocida en la comunidad educativa alicantina.

Las palabras que mejor definen la situación oscilan entre la "sorpresa" rayana en "estupefacción" y la indignación de muchos docentes que consideran una exageración el hecho de que se haya llegado a celebrar un juicio por semejante denuncia. Personalmente lo que me ha jorobado es que el juicio ya se haya producido y que no nos hayamos enterado nadie. De no ser porque la prensa lo ha recogido posiblemente sólo se hubieran enterado en el colegio afectado y seguro que no todos. Digo que me sabe mal porque hubiera merecido ser televisado con amplia cobertura por la mayor cantidad de cadenas de televisión posible a nivel nacional. En unos tiempos en el que la autoridad del profesor está más que cuestionada hubiera sido edificante y muy pedagógico poder contemplar el desarrollo de la vista. Analizar los argumentos esgrimidos por la acusación, y por la defensa. Lo que dijo el fiscal lo conocemos ya que calificó la denuncia de descabellada.

Lo de las copias es un castigo ridículo, pero no vejatorio. Simplemente está desfasado, pero no es en absoluto merecedor de una denuncia. La alumna no hizo sus deberes y por consiguiente recibió un castigo; que ese castigo sea más o menos instructivo y efectivo depende de la calidad del profesor, y en el peor caso lo que hará será reñirle o mandarle copias. Entrar a valorar si se deben poner deberes o no es una cuestión que merecería todo un tratado y no llegaríamos a ningún lado puesto que los expertos tampoco lo han hecho. Personalmente pienso que depende del caso y de las circunstancias. Si cada día pedimos que la educación sea más personalizada -cosa que me parece bien- no veo por qué no pueden encajar los deberes. Porque estamos hablando de deberes -con todos los límites que se quiera- y no de hacer en casa el trabajo del cole, que no es el caso.

No entraré a valorar si la niña vomitó o no porque el padre dice que sí y el profesor dice que no pero aceptando que la niña lloró porqué ambos dicen que así ocurrió lo que no tengo claro es si lo hizo por el castigo o simplemente por el berrinche de no salirse con la suya. ¿Qué pasa que sentar a alguien al final de la clase es traumatizante o es que hay partes del aula que traumatizan y otras no?

Es evidente que la niña no es la responsable última de la situación pero a partir de ahora ya sabe que en clase se hace lo que ella y sus padres dicen. Lo peor de todo es que la hiperprotección de los padres frente a educadores y a la vida en general es más frecuente de lo que creemos. Así salen niños malcriados y prepotentes que acaban por maltratar a los propios padres que son los primeros y los últimos responsables de criar auténticos monstruos. Me da la impresión que más que la niña quien se sintió castigado fue el padre y de ahí su reacción.

Esto es el mundo al revés: la alumna no hace los deberes y castigan al maestro. Le propongo al padre que pare curarle el trauma a la hija que le compre un ordenador o se la lleve de viaje a Eurodisney. Ya se sabe que el cambio de aires suele hacer milagros. Ahora bien, me imagino que para ser coherentes y después de haber perdido la confianza en el maestro -que es lo que conlleva su denuncia- sacará a la hija del colegio y se la llevará a otro. Espero que les explique al llegar los motivos del cambio porque el nuevo centro se va a poner muy contento de tener entre ellos a alguien tan preocupado por la educación de su hija.

6 interesantes opiniones:

  1. No puedo más que darte la razón.

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  2. Es cuanto menos, lamentable. Hoy, cuando estaba despertando a mis hijos me he puesto a valorar el hecho de que en algunas cadenas de TV vuelven a apostar por una progamación infantil mucho más "inocente" que la de hace algunos años. ¿Qué quiero decir?, pues no soy psicólogo, pero por mi trabajo, estoy en pleno contacto con los jóvenes nacidos desde 1983 hasta 1998 (más o menos), y lo que veo en éstos chavales es que deben haber recibido exactamente la misma educación (por parte de los padres) que la niña que describes... Yo me crié entre Datarcan, Los mundos de Yuppi, Barrio Sésamo (al final), la Bola de Cristal, etc... y por supuesto que hay también cafres de la misma edad que yo, pero nada comparable en la franja de edades que acabo de describir... No sé si será, como he querido apuntar, la programación infantil, o es que los padres de éstos en su mayoría son los "hippis" de los años 70, no lo sé. Lo único que sé es que haré todo lo posible porque mis hijos (que tienen casi 4 y 2 años)sepan RESPETAR no solo a sus maestros, sino a toda la sociedad en general, y a partir de ahí... ya veremos. Es muy triste lo que está ocurriendo con los profesores, y yo que siempre he admirado su figura (incluso cuando me han reñido) no me queda otra que inculcar lo mismo a los míos.
    Saludos.

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  3. Yo soy maestro y un día me sonó el móvil en clase (algo que no está permitido) . ¡Copié treinta veces: " está prohibido tener el móvil en clase!.
    Los alumnos me aplaudieron.

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  4. Muchos padres nos ven a los maestros como el enemigo a batir y con ello no les hacen ningún favor a sus hijos que ante cualquier problema acuden a ellos para que pida explicaciones. Se convierten en rehenos de sus vástagos.

    José Luis, me puedo imaginar la escena.

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