Tenía que ocurrir; ya lo adelanté en alguna que otra ocasión y sólo era cuestión de tiempo. La hermana de la valenciana desaparecida en el accidente de barco de Egipto pide a Zapatero que mande una fragata para recuperar el cuerpo de la joven desaparecida. Y es lógico porque lo que sirve para unos ha de servir para los demás.
No puedo por más que acordarme últimamente de la película de Mario Moreno "Cantinflas" El Padrecito. En eso es en lo que se ha convertido el Presidente Zapatero, en una especie de padrecito al que acudir para que resuelva todos los problemas de quien sea. Ya sólo falta que se ponga el traje de buceo o el de aviador o el de Indiana Jones. De la misma manera que al padrecito de la película -aparte de ponérsele en contra todos los poderosos del pueblo- se le requería para ayudar a todos los necesitados, Zapatero se convirtió desde el principio en la persona hacia la que volver la mirada cuando surgían problemas porque sabían y saben que el Presidente -si está en su mano- no dejará a nadie en la estacada. No sólo por obligación del cargo sino por convencimiento personal de cuál es su deber. Y de la misma manera que el padrecito no buscaba el protagonismo tampoco lo hace el Presidente que ha sido y es poco proclive a sacar réditos políticos cuando los demás sí que pretenden hacerlo desde posiciones mucho más cómodas y muchas veces mezquinas. Feijó no dudó en recibir a los marineros gallegos.
Y si la cosa se tuerce siempre está ahí para ser la diana de todas las críticas e incluso desplantes como los de los familiares de los marineros vascos del Alacrana que con la excusa del reposo que necesitaban no tuvieron vergüenza alguna de dar la patada a quien los había liberado. No puedo por más que censurar la actitud egosta de unas mujeres que no tuvieron la deferencia de agradecer con un simple gesto los esfuerzos personales, diplomáticos, militares y económicos que realizó el Gobierno de todos los españoles -su gobierno aunque no quieran- y que pagamos todos. De bien nacidos es ser agradecidos y estas personas, desgraciadamente, no han querido agradecer nada.
El Partido Socialista desde el principio tomó la decisión de no proteger la imagen del Presidente Zapatero y la ha sometido a un desgaste personal excesivo. Espero que no tengan que arrepentirse de esa decisión.
El corolario exigido al axioma gaviotil de "Zapatero tiene la culpa de todo" es que "Zapatero lo hace todo", porque si no, no puede exigírse responsabilidad.
ResponderSuprimirLo del Alakrana va a traer cola y va a ser larga. Lo que no es tolerable es el ruido que se ha montado en España al rededor de este caso, tanto por el PP, que no tiene sentido de la responsabilidad ni del ridículo, y también por parte de las familias implicadas, que salieron a la calle, para manifestarse a fin de que el Gobierno incumpliese el ordenamiento jurídico.
Lo que comentas Nicolas no creo que sea algo provocado solo por el perfil del presiente. Yo creo que los Españoles nos hemos acostumbrado a personalizar todos nuestros problemas en un gobierno y un presidente, y exigir la solución de todos estos problemas a ese gobierno.
ResponderSuprimirParece como si todos fuésemos víctimas de la sociedad y que buscásemos un chivo expiatorio para no reflexionar sobre nuestras propias responsabilidades individuales.
En parte, ciertamente, la demagogia de los partidos opositores refuerza esa percepción y ese victimismo como método de desgastar al gobierno.
Lo de las familias me parece una salida de tono con quien deberían estar agradecidos, pero muy agradecidos.
ResponderSuprimirEn cuanto a lo que comenta Pedro: puede que tengas razón pero me parece que con Zapatero hemos llegado a límites inauditos. Con Felipe y Aznar no recuardo nada similar.