Nunca he escondido mi posición de creyente desde que abrí este blog y en más de una ocasión he manifestado de forma explícita mi posición respecto a mis creencias y a la jerarquía de la Iglesia Católica española. Por eso no debe extrañar que manifieste todo mi apoyo a todos aquellos diputados católicos -con independencia del partido al que pertenezcan- que han votado en conciencia a favor de la reforma de la ley del aborto.
José Bono se queja hoy en la prensa de que "un grupo de obispos" quiera excluirle de la comunión y lo haya señalado como pecador público y en cambio ningún jerarca de la misma iglesia -evidentemente en Chile- le negara la comunión a Pinochet, responsable de miles de muertes tras el golpe militar. Tampoco se la negaron en España al dictador sino que además lo entraban en los templos bajo palio. El señor Bono olvida que la cuestión no es esa sino que Pinochet y Franco estaban dentro del redil. Eran asesinos, sí pero eran sus asesinos; eran pecadores públicos pero al tiempo que pecaban mantenían y se mantenían dentro del estatus de la institución eclesial a la que decían seguir pese a saltarse uno de los principales mandamientos. ¿Se puede matar y amar a Dios? Yo creía que no pero por lo visto depende. Depende de quién mata y como se mata. Porque si no se entiende qué sentido tiene que se mantenga la pena de muerte en el catecismo católico. Así que la respuesta está clara.
"Algún colega mío prefiere a Bono ateo que cristiano discrepante". Estas palabras dichas por el abad de Montserrat reflejan perfectamente la tesis que sostengo. La Iglesia lo que no acepta es la discrepancia porque continúa pensando que nadie excepto ellos -entiéndase jerarquía- puede interpretar el mensaje de Jesús y los textos sagrados. Permitir que otros lo hicieran significaría perder una parte de poder tan importante que no lo pueden permitir. La cuestión estriba en que esos "colegas" a los que se refería el abad no pueden transformar a Bono ni a nadie de creyente en ateo, sencillamente porque no está en sus manos -aunque estoy convencido que de poder, lo harían- porque queda fuera de sus posibilidades. No pueden cambiar las creencias de nadie ni forzar a que alguien deje de creer, aunque méritos hacen todos los días. Por si quedaba alguna duda ya sabemos que lo más peligroso que puede ser un creyente es discrepante. Las fuerzas del infierno puede que no hagan temblar los cimientos de la institución pero la fuerza de la discrepancia sí.
Con estas actitudes la Iglesia hace el ridículo una vez más, y se aleja otro paso de las realidades sociales de nuestro tiempo; ellos viven en su mundo pero afortunadamente el mundo sigue moviéndose a pesar de ellos. No sé si Bono o cualquier otro diputado o diputada afectada intentarán tomar la comunión y se les negará pero es evidente que a pesar de la preocupación del Presidente del Congreso por no crear un "escándalo que perjudique a la Iglesia" quienes ya han escandalizado han sido los mismos monseñores. Pero a eso ya nos tienen acostumbrados.
A pesar de que varias veces en la historia la iglesia ha perdido influencia social y luego la ha recuperado, perece que esta vez camina claramente hacia un proceso de sectarización.
ResponderSuprimirTan sólo un claro enfrentamiento con el mundo islámico a nivel internacional le podría hacer recuperar fuerza. Si no, alajará cada vez a más cristianos que buscaran la expresión de su Fe de una manera más individual.
Es una lástima que continuen confundiendo el mensaje de Jesús con mantener el poder satanizando y demonizando a todo aquel que osa atreverse a pensar por su cuenta.
ResponderSuprimirLo que pasa, Nicolás, es que en mi opinión el mensaje de Jesús se va diluyendo a medida que se asciende en el escalafón de la monarquía absoluta vaticana, ahora más un staff de una multinacional que la sede de una religión.
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