¿Quién se la habrá aparecido hoy a José María Aznar que ha sido capaz de decir la primera idea coherente y con sentido desde que dejo de ser presidente del Gobierno? Sea el Espíritu Santo o cualquier otro santo de su devoción deberemos estarle agradecidos -al personaje sagrado- y rogarle por favor que se le aparezca más veces a ver si consigue que esa cordura no sea flor de un día y permanezca para siempre. Amén.
"Los tribunales de justicia no deciden responsabilidades políticas" -ha afirmado Aznar- y ha comentado que la salida ante este tipo de episodios pasa por "dimitir de la responsabilidad que uno tiene adjudicada". Pues que se lo explique a su ¿jefe? de filas que parece que no comparte la misma filosofía. Que si primero solo estaban imputados, que si luego le archivó la causa un amigo, que si ahora lo importante son las filtraciones en vez de los presuntos delitos...
Por una vez estamos de acuerdo en que los tribunales ya determinarán si hay responsabilidades penales pero otra muy distinta son las responsabilidades políticas que deben asumirse de inmediato ante el electorado a quien se ha mentido provocando una quiebra de la confianza. Un político con sospechas no puede estar en ejercicio.
Es cierto que "hay gente que se ha pasado mucho de lista" pero desde hace mucho tiempo, muchos años. Unos se han aprovechado de los otros pero estos también se han aprovechado de los primeros. Y no olvidemos que toda esta historia empezó cuando él era presidente. También es cierto -que como él mismo afirma- la sucesión de irregularidades y episodios de fraude es tanta que la cosa es como "para cantar solo durante mucho tiempo". ¿Acaso no debería empezar a cantar el mismo Aznar? Una explicación de qué hacían todos estos pájaros y chorizos gürtelindos en la boda de su hija no estaría nada mal para empezar. Aznar que se creyó que la corrupción era algo ajeno a su persona los tenía a todos en su boda. Con todos estos antecedentes no parece que sea la persona idónea para liderar la regeneración política de este país. Porque parece que lo pretende ahora que ocupa una cátedra de ética política. También echo de menos una alusión a qué le parece mentir e insultar a las autoridades e instituciones del Estado como única estrategia de defensa de sus imputados.
Y por último una pregunta que tampoco ha respondido y que merece ser tenida en cuenta: ¿quién tiene que dimitir en su PP?, ¿con echar a Ric se conforman?
Por eso Aznar es catedrático de ética, moral y no sé qué más en no sé dónde, por su mente preclara y su acertado enfoque de todas estas cuestiones. Al fin y al cabo, quién tiene legitimidad para decirle al estadista de Las Azores cuántas copas de vino peleón puede estacarse justo antes de soltar sus sentencias lapidarias u obviedades de perogrullo en cajón abierto.
ResponderSuprimirLas palabras de Aznar son, cuanto menos, curiosas, si tenemos en mente que el que comenzó la relación de la trama con el PP fue justamente su hierno, que probablemente aparecerá implicado en todos estos trajines.
ResponderSuprimirNo sé si Aznar piensa que no va esto con él, que no le van a pillar, o si directamente se la resbala todo. Me temo que es lo tercero.
Opino como Pedro. Aznar se siente por encima del bien y del mal y con la libertad de decir lo que le venga en gana. Le importa dos pepinos lo que los demás opinen de sus declaraciones y se cree emprescindible en la derechona de este país. Después de mi, el diluvio. ¡Si Suárez fuera consciente de quien se ha propiado de la sentencia que un día le adjudicaron a él!
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