lunes, 19 de octubre de 2009

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Preservar al presidente

'Solchaga acierta cuando aboga por preservar al presidente que es el mascarón de proa del partido.'
En las películas de indios cuando matan al jefe los guerreros huyen despavoridos. La lección pues es proteger al jefe.

Desde el inicio de la primera legislatura del presidente José Luis Rodríguez Zapatero se han oído voces quejándose unas y criticando otras la falta de cobertura de ministros y ministras con peso específico que evite un desgaste político excesivo del jefe del ejecutivo. Esta situación lejos de subsanarse se ha mantenido durante estos años de gobierno. Muchos entendimos y entendemos que los ministros deberían servir de pantalla -cuando no de muro de contención- ante los embates muchas veces desaforados de una oposición que ha centrado los ataques en su persona pretendiendo acelerar su proceso de erosión ante la opinión pública.

También se ha discutido en algunos momentos sobre la posibilidad de que esa situación no sea casual sino que la haya fomentado el mismo Zapatero eligiendo a los miembros de su gabinete entre políticos y profesionales con un bajo perfil. Con salvedades más que contadas como el caso de Rubalcaba, María Teresa Fernández de la Vega o en la última remodelación José Blanco o Manuel Chaves. Podríamos nombrar otros casos. Pero incluso esta última remodelación ha seguido la misma tónica en líneas generales.

Estrategia o no cada cual puede tener la opinión que le parezca conveniente pero los hechos ahí están. Es por esto que no deberíamos extrañarnos de la opinión vertida por el ex ministro Carlos Solchaga en el sentido de atribuirle aires presidencialistas. En todo caso quienes deberían sentirse molestos son los ministros y ministras a quienes ha menospreciado de una manera bastante evidente y les ha puesto la etiqueta de menos preparados que el presidente. Evidentemente -según él- no fue su caso puesto que Felipe supo rodearse de colaboradores mejores que el propio presidente aunque corriera el riesgo de que le hicieran sombra. Debemos entender que era su caso o el de Boyer.

Aunque no nos guste no debemos despreciar la opinión de Solchaga que si como ministro de economía tiene poco que enseñarnos -su política fue de todo menos de izquierdas- desde un punto de vista estratégico sí que puede tener una parte de razón aunque esta aparezca envuelta en un ego más que crecido y una soberbia insultante.

'Cuando se está en el Gobierno al presidente, que es el "mascarón de proa del partido" para ganar las siguientes elecciones, hay que preservarlo'. En esta idea le doy toda la razón y Zapatero debería tenerlo en cuenta. Sobre otros temas, mejor corramos un tupido velo. No dejan de ser opiniones.

3 interesantes opiniones:

  1. El Ministro Solchaga, cumplio sus objetivos en la empresa privada, mejor pagado indudablemente.
    Salud

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  2. Da la sensación de que entre la generación de políticos que formaban el grupo de González y la que forma el grupo de Zapatero han pasado dos generaciones.
    En cierta manera parecen como aquellos jóvenes socialistas en la transición y los viejos líderes del exilio.

    Me parece terriblemente extraño. Todos estos políticos antiguos parece que se sienten desplazados por Zapatero y su equipo, y no lo entienden.
    Supongo que a los expolíticos les gusta más partidos como el PP que, digamos, "trata mejor a sus mayores". El esfuerzo de Zapatero de alejarse de la corrupción del tardofelipismo parace que le está trayendo problemas en los peores momentos.

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  3. Uno de los aciertos de Zapatero fue distanciarse de los últimos gobiernos de Felipe y de algún que otro ministro cuya gestión se entiende poco desde el punto de vista de la izquierda pero que fue bastante complaciente con las políticas liberales. Y ese es el caso de Solchaga. No es el único pero sí uno de sus máximos exponentes junto con Boyer.

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