Cuando el verano pasado saltó el debate en el seno de los socialistas valencianos de si era o no necesario cambiar la denominación PSPV por otras ya manifesté claramente mi opinión contraria a ese cambio. Y sigo pensando igual. Es cierto que el congreso de hace un año lo ganó un Jorge Alarte -por estrecho margen de votos- que estaba más preocupado por la estrategia que por las ideas. Y también manifesté mi parecer en el sentido de que era un error. Sólo a partir de la ideas debemos plantearnos una estrategia que permita transmitirlas a la sociedad con eficacia. Pero las ideas -representadas por Ximo Puig y Francesc Romeu- salieron derrotadas en términos de dirección del partido aunque el congreso le marcó, delimitó perfectamente el camino que debía seguir la nueva dirección del partido. No se aprobó ningún giro al centro, ni refundación, ni cambio de nombre para rebautizar el partido como Partido Socialista de la Comunidad Valenciana.
Ha pasado un año y de las promesas de cambio del nuevo Secretario General no se ha visto más que el cambio de la estructura comarcal a la provincial que tan pésimos resultados reportó en términos organizativos durante las pasadas elecciones europeas. Y ahora, de tapadillo y con mucha alevosía surge el intento -otra vez- de Jorge Alarte de cambiar el nombre del partido y sustituirlo por el de Socialistas Valencianos. Considera que este nombre contribuirá a subrayar la percepción de valencianía de un partido que, según las encuestas del CIS y estudios cualitativos, hasta sus votantes consideran poco volcado en la defensa de los intereses valencianos, frente a un PP que ha patrimonializado el sentido identitario. Pero el nombre no aporta un plus de valencianía. Ese plus sólo puede ser obtenido por las políticas que se llevan a cabo y que el elector es capaz de percibir. Y en este punto hay que reconocer que se ha fracasado estrepitosamente.
Continúo pensando que hay que cambiar muchas cosas pero el nombre de la organización no figura más que al final de esa lista de posibles cambios. En cualquier caso, estas páginas no serán un muro de críticas contra este aspecto en concreto. Como muy bien afirma mi amigo Carlos en El blog de Carolus los socialistas valencianos deben hacer acto de presencia, dar la cara y presentar propuestas ante la sociedad valenciana. Los debates identitarios sólo nos afectan a nosotros y no deberían hacerse en público porque no interesan a la mayoría; es más, les aburren. Dicho todo esto, Alarte debería plantear abiertamente que es lo que se propone y no intentar colar por la puerta de atrás lo que se le prohibió expresamente. Corre el riesgo de que el militante se sienta engañado cuando no manipulado e incluso menospreciado. ¿Qué podemos esperar de unos dirigentes que no cumplen con los mandatos expresos de la organización y que imponen su voluntad a sabiendas de que es minoritaria?
Y es que la parroquia progresista no es que esté bien cuidada ni mimada por los dirigentes políticos que la dirigen. Estoy cansado de acudir a asambleas donde se habla de la importancia de la participación de todos los militantes pero esa importancia acaba cuando se sale a la calle. Se oyen últimamente algunas voces que se refieren al desencanto cuando no cansancio dentro de las filas de la izquierda y algo de razón llevan. La militancia de los partidos -sea o no con carné- no puede estar abandonada por quienes tienen las responsabilidades de dirección durante cuatro años y luego realizar una llamada de teléfono para que se acuda de interventor o de apoderado el día de las elecciones. La respuesta más fácil es no dar respuesta al llamamiento y quedarse en casa.
Hay que aprender de lo que hace bien la derecha y en este tema nos llevan años de ventaja. Un ejemplo palpable lo tuvimos ayer en la cena de militantes del PP con Rajoy y Camps en la plaza de toros de Valencia. Se criticará que fue un acto de consumo interno y es cierto pero estos montajes mantienen activada la movilización e infunden moral interna y además transmiten a la sociedad la idea que están ahí, que existen y que se les puede ir a buscar para lo que sea. ¿Cuántos actos multitudinarios ha organizado el PP? Hemos perdido la cuenta. ¿Con qué excusa? Con la que sea, porque les da la gana. ¿Des de cuándo no ha habido un acto similar del PSOE?, ¿alguien ha pensado que hay que movilizar a la militancia e infundirle ánimo? Se podrá decir que es anecdótico y seguro que quienes así argumenten tendrán razón pero es fácil extrapolar a partir de la anécdota.
Cuando se lleva casi cuatro lustros en la oposición y no se atisba el menor resquicio de cambio es bastante humano caer en la frustración, el desánimo y el dejarse llevar. También es humano buscar las razones más fáciles para explicarlo. Pero lo que no podemos ni debemos aceptar es el conformismo de repartirnos los restos del naufragio. Con las siglas PSPV ilusionamos a esta pueblo y gobernamos y ahora tenemos la obligación de volver a ilusionar y gobernar o dejaremos de ser partido de gobierno para ser sólo un partido de oposición. Y no hay otra cosa peor que el electorado nos perciba como un partido sin ideas que aportar para caer en un pozo con difícil salida.
Por cierto, echo de menos las voces de Ximo Puig y Francesc Romeu. Ambos representan a la mitad de la organización y tienen mucho que decir.
A mí me parece que Alarte se está equivocando al tratar de imponer sus tesis al partido. Me da la impresión que es una persona que se sabe en posesión de la verdad absoluta y, en consecuencia, el resto del mundo está en un grave error. Yo creo que Alarte está enfermo de mesianismo. A ver quién es el guapo o la guapa que lo cura. Y que conste que yo lo defendí.
ResponderSuprimirDesgraciadamente se están cumpliendo los negros presagios de hace un año. Está intentando hacer por la puerta de atrás lo que el congreso le prohibió expresamente. Sólo podremos salir de la situación actual desde las ideas.
ResponderSuprimirBon article.
ResponderSuprimirEnhorabuena por tratar este tema. Desde mi modesto punto de vista, os doy un decálogo de acciones para incluir en la proxima estrategia del PSV-PSOE:
ResponderSuprimir1-Partir de una máxima: La sociedad valenciana es inteligente. No confundir con otras regiones.
2-Hacer más autocrítica y no hablar desde una superioridad moral muy caduca. Esto incluye no mentir sobre el adversario político con cuestiones como el Franquismo sociologico.
3-Tratar los temas de los valencianos desde Valencia. Esto significa no someterse a la estratégia Zapateriana ni Prisaica contra Rajoy, como con el caso Gürtel. Los resultados son mayor apoyo al PPCV.
4-Cataluña para los catalanes. El catalan para los catalanes.
5-No defender que TV3 tenga más implantación en Valencia.
Estos dos puntos son muy importantes. Los valencianos los respetaremos cuando nos sintamos respetados. Es necesario que veamos confrontación con los catalanes en el PSPV-PSOE en ALGO, porque eso da seguridad de que podrían defender nuestros intereses en el gobierno. Aunque la realidad es justamente la opuesta y no desde ayer.
6-Alegrarse de que Valencia esté en el mapa mundial gracias a las Champions Leagues del Valencia CF, la Copa América y la Fórmula 1 y defender más ediciones para el futuro. Lamentablemente no todo el mundo puede ser conocido por inventar memorias y circuitos lógicos, nuestra única manera es esta.
7-No tratar de confrontar a los valencianos poniendo una valencia elitista contra una valencia de barrios.
8-Hacer política en la calle y de manera integradora. Esta es más útil a largo plazo, que es la situación en la que esta el PSPV-PSOE. No sólo existe C9 y los grandes medios de comunicación.
9-Cumplir con este mismo decálogo en todos los ayuntamientos, que son las instituciones que el ciudadano más conoce, más en contacto está y donde los abusos no se olvidan.
10.-Poner a una vicesecretaria con clase, al estilo de Cospedal o Saenz de Santamaría y no la colección de socialistas tipo las Andaluzas que son tienen una pinta que en fin...
Bueno, espero no haber sido ofensivo en absoluto, es sólo que cuando se hacen estrátegias se tiene que hablar lo más claro posible.
Un abrazo a todos.