martes, 25 de agosto de 2009

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La supervivencia del más astuto

'¿Alarte ha hecho bien o mal desaprobando la moción de censura de Benidorm?'.

Es evidente que el tema de la moción de censura de Benidorm sigue preocupando y esa preocupación tiene su reflejo en la blogosfera y en la prensa. Cada uno de nosotros aportamos nuestro punto de vista y nuestra opinión ante una situación que -a mi parecer- va más allá de un simple cambio de gobierno en una ciudad de indudable valor político y referente ético de la Comunidad Valenciana.

No he ocultado desde el principio mi claro apoyo a esa moción por mucho que pueda suponer romper un pacto antitrasfuguismo que más que roto está triturado y hecho puré por quien lo ha utilizado desde un principio para lograr sus intereses y ha puesto el grito en el cielo cuando ha visto la posibilidad de que en alguna corporación se le pagara con la misma moneda. Esa ha sido la actuación del PP hasta ahora y no hay ni un solo indicio que apunte en otra dirección. Y parece ser que no soy el único que lo ve así. Hoy aparecía en la prensa regional, concretamente en el periódico LEVANTE, un artículo de opinión de Jesús Puig en el que analiza la situación y se pregunta por la actitud de Alarte en toda esta historia. La respuesta según el autor podría ser doble porque " es posible que haya hecho bien por lo que supone de actitud ética y es posible que haya hecho mal porque -en palabras de Schopenhauer— nadie gana por el hecho de defender una causa justa, sino por su habilidad a la hora de usar sus armas, ya sean espadas o palabras". Ya apunté el aspecto táctico -que no se puede olvidar- y que por muy buenas intenciones que se tengan no sirven de nada si dejas que el contrincante te gane la partida jugando con las cartas marcadas y además lo sabes.

Continúa la reflexión de Jesús Puig reconociendo que "es evidente que el discurso de Alarte decepciona ya que acepta unilateralmente el pacto antitrasfuguismo en Benidorm, cuando el PP se lo pasa por la entrepierna a Denia y en un largo etcétera de pueblos más". Sigue recordando como el PP ha hecho y hace burla constante de ese pacto "con acciones tan discordantes que lo han convertido en un instrumento tan inútil como un texto de filosofía para Belén Esteban".

Todo ello le lleva a concluir que el PP continuará presentando mociones de censura "con la excusa de la gobernabilidad y montando sacramentales a los concejales de la oposición que se atrevan a plantearlas". "Es la ley de la selva aplicada a la política, donde el más astuto sobrevive y quien tiene menos escrúpulos triunfa. Cuatro legislaturas de gobierno popular en el País Valenciano avalan esa política. No debería ser así, pero es".

Cada quien es cada cual, dice la canción de Serrat y cada cual que extraiga la consecuencias que le parezcan oportunas en base a la ética política pero también a la estrategia. Mientras, seguiré reafirmándome en la idea de que no podemos seguir pasando frente a la sociedad valenciana como los pardillos a quienes se puede manipular y engañar enseñándoles un hueso para que se entretengan con él. Está en juego la supervivencia del PSPV como partido de gobierno y el futuro de los valencianos y valencianas. Y la defensa del pacto antitrasfuguismo -hoy por hoy- no es más que un hueso para que Alarte se entretenga; como lo es la propuesta del PP de que sea senador territorial.

4 interesantes opiniones:

  1. Entonces veo que estamos de acuerdo en que hay una doble vertiente en el análisis: por un lado el aspecto estratégico-electoral, que obliga a tener en consideración que al PPCV la ha ido genial el incumplir el pacto antitransfuguismo; y, por otro, el aspecto ético-moral, en el que se debe contemplar el hecho de que el adversario político sea inmoral y antiético en su proceder no convierte ese proceder en aceptable ni mucho menos en imitable.

    Yo creo que es importante ganar las elecciones para acceder al gobierno, pero acceder al gobierno no es - o no debería serlo - un fin en sí mismo sino un instrumento para alcanzar otro fin, que no es otro que la transformación de la sociedad en base a los valores éticos, morales, ideológicos y políticos del socialismo democrático.

    Finalmente, el maquiavelismo - un buen fin justifica cualquier método - no es una filosofía que yo suscriba, porque para mí es importante el método y la metodología. No creo que en política, ni en el resto de aspectos de nuestra vida en sociedad, valga todo; salvedad hecha, por supuesto, en caso de guerra o de rivalidad amorosa.

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  2. No creo que estemos hablando en ningún caso de inmoralidad ética sino de dar por finiquitado lo que no tiene ningún sentido que exista que es un pacto que una de las partes se salta todos los días. ¿Qué sentido tiene aceptar unas reglas de juego que limitan sólo a uno de los contrincantes mientras dejan que el otro actúe como le venga en gana? Como comentaba, ya está bien ir de pardillos. Las reglas del juego a existen para todos o no tienen ningún sentido.

    Yo también he leído a Maquiavelo y tampoco creo que todo valga. Pero en una sociedad con reglas y leyes esa máxima hay que aplicársela a todas las partes. De todas formas me has dejado un tanto perplejo en cuanto a la guerra y la rivalidad amorosa. O lo aplicamos a todo o a nada porque a mi se me ocurren más excepciones.

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  3. Ya se sabe que en el amor y en la guerra todo está permitido.

    Yo creo que ha de ser el electorado quien distinga entre quienes cumplen sus compromisos y quienes se los saltan a la torera; entre quienes actúan de acuerdo a unos principios éticos, morales, ideológicos y políticos y quienes no; entre diferentes opciones políticas; entre derecha e izquierda. Por eso creo que debemos diferenciarnos del PPCV en cuanto que somos, o deberíamos ser, una alternativa de gobierno y no un triste remedo de una realidad que nos acompleja.

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  4. Yo también lo esperaba. Llevo dieciocho años esperando. Y ya no espero nada.

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