La encuesta electoral ofrecida ayer por el periódico EL País vine a constatar algo que parecía evidente: el bipartidismo se impone en el País Valencià. La desaparición del mapa electoral de Compromís deja solos al PP y al PSPV-PSOE y aumenta hasta los 19 escaños la distancia entre ambos. La noticia no es buena. No es buena para nadie. Ni para los ciudadanos y ciudadanas que ven como las opciones con posibilidades de representación política se reducen a la mínima expresión, ni para la izquierda a la que se le plantea una difícil papeleta, ni para la democracia que pierde una de sus esencias -el pluralismo- , ni siquiera para el PP que puede caer en la tentación en convertir su hegemonía en régimen.La foto electoral refleja de una forma clara el desolador panorama que se nos presenta a los valencianos y valencianas y es creíble, muy creíble. Casi se puede respirar en la calle. Todos aquellos que pensamos que el cambio se hace, ahora más que nunca, imprescindible debemos tomar esta situación como el punto de partida. Caer en la desilusión y la desesperanza sería lo más fácil pero es a todas luces lo que espera el PP y lo que no debemos hacer
Y cada uno tiene su parte de responsabilidad en esta situación. El PSPV no puede gobernar en este nuevo escenario si no consigue la mayoría absoluta. No hay con quien pactar. Pero su situación actual no le permite aspirar a conseguirla. Es la consecuencia de años de viaje por el desierto sin encontrar su Ítaca. La nueva realidad del partido después del XI Congreso aún es pronto para ser percibida por los votantes. Sin embargo podemos estar oteando en el horizonte el final del desierto. A lo lejos empezamos a divisar el color verde de los primeros árboles que nos dicen que el clima árido se acaba y uno nuevo mucho más suave ya se intuye. No obstante aún queda mucho por hacer. La nueva dirección ya se ha puesto a trabajar y las cosas se están haciendo razonablemente bien. Acabar de recomponer el partido sin olvidarse del trabajo de calle con la gente tienen que ser dos aspectos que deben ir a la par. La generosidad de todos dentro del PSPV hará que lleguemos a alcanzar lo que ahora solo divisamos a los lejos. Pero ya lo divisamos, es importante.
Por su parte, lo que hasta ahora es Compromís y no sé lo que será más adelante tiene un trabajo mucho más arduo. De ello dependerá su supervivencia política. No estamos hablando de sacar más o menos representación, hablamos de ser o no ser. Sencilla y llanamente. No seré yo quien diga a IU, al BLOC y a Iniciativa el camino que deben tomar. Deberán analizar cuál es su situación y sacar las conclusiones oportunas. Buscar excusas o esconder la cabeza no van a resolver los problemas.
Analizar estrategias, actualizar planteamientos, presentar alternativas, resolver los problemas, convencer a la gente que hay otras formas de hacer política que no pasan por la del Partido Popular es tarea de toda la izquierda. Pero ejercer la responsabilidad por parte de todos es fundamental para articular esa alternativa. Cada uno es lo que es y representa lo que representa. Ser consciente de ello es el primer paso para articular ese cambio. Cambio que debería implicar a todos los que trabajamos por él.
Para el Partido Popular sólo una reflexión. Facilitar la representación política en las instituciones contribuye a mejorar la calidad de nuestra democracia y a hacerla más creíble. Entorpecer esa representación contribuye al descrédito de la política. Aunque en otros momentos con el límite electoral del 5% cinco opciones políticas alcanzaron representación resulta evidente que las circunstancias han cambiado. Rebajar al 3% ese requisito ayudaría a ello. No se puede tener una visión cortoplacista aunque la tentación para el político sea mucha. En su momento Unión Valenciana se opuso a su modificación; años más tarde cayó devorada por la norma que se negó a modificar. No digo que el PP vaya a desaparecer, lo que pido es que colabore a que más de doscientos mil votantes no se queden sin voz.
Y por último quiero compartir un pensamiento. Es evidente que lo que a mí me gustaría sería que el PSPV fuera la casa común de la izquierda pero no creo que eso sea posible. Hay que ser realista y basarse en hechos objetivos. Hoy por hoy no veo posibilidades. Pero si que sería bueno que hubiera entendimiento entre todos aquellos que queremos compartir un mismo espacio político. Y eso si que está en nuestras manos.
Mientras tanto, ya sabéis, el Molt Honorable continúa con sus fastos a los que tan aficionado es. Pan y circo compañeros, pan y circo.








Interesante reflexión. Yo, en cambio, sí creo que el PSPV-PSOE puede - y si me lo permites, debe - ser la casa común de la izquierda, para lo que inevitablemente ha de configurarse como una organización capaz de articular una convivencia interna de diferentes sensibilidades ideológicas. Es cierto que no es tarea sencilla, pero sí posible.
Yo creo que la pluralidad política no siempre se garantiza o se articula en función de la existencia de diferentes partidos políticos. Debemos diferenciar ideología y partido político, porque son cosas objetivamente diferentes. Es cierto que un partido político puede aspirar a representar una única ideología, pero los partidos políticos modernos, lejos de ese paradigma, lo que aspiran es a representar un abanico cada vez más amplio de ideologías. En este sentido, la pluralidad política se manifestaría en la representación de esa diversidad ideológica y no sólo en la presencia de diferentes partidos. Por eso, el PSPV-PSOE, constituído en casa común de la izquierda, como el PPCV lo es de la derecha, garantizaría, no sé si mejor pero sí de manera similar, esa presunta pluralidad política que supone la existencia de diversos partidos políticos en Les Corts.
Como no creo que esté yo en posesión de la verdad absoluta, creo que es un asunto interesantísimo para debatir.